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Mucho se habla de mindfulness como técnica de meditación, de paz, de espiritualidad, pero poco he visto que se mencione las grandes ventajas competitivas que provee, tanto en el mundo laboral como en el mundo de los negocios.

Mindfulness es ateción plena, consciencia completa, alerta permanente, concentración constante, hasta llegar a ser instintiva. Alcanzar un estado como este es el ideal para las ventas, los negocios y las relaciones humanas en general. Estar atento siempre nos trae grandes beneficios: Cuidamos lo que decimos, nos fijamos en esos pequeños detalles sobre cómo la gente reacciona y se comporta en situaciones diferentes, y nos provee de la fortaleza emocional para contenernos y para aceptar las personalidades, hábitos y peculiaridades de los demás.

La compra es emocional. La venta es seducción. Los negocios son relacionales. En el trabajo, apoyamos a quién nos cae bien, compramos con quienes nos sentimos agusto. Somos recelosos, nos alejamos de aquellos que nos hacen sentir mal, incómodos. La consciencia completa nos ayuda bastante en el proceso de identificación, para identificar un comportamiento evasivo, debido a alguna de nuestras acciones o palabras, para saber cuando estamos incomodando, cuando nos estamos pasando de la raya, cuando estamos violentando en lugar de seducir, cuando estamos cayendo mal.

El mundo, la sociedad, la comunidad, la totalidad de las relaciones humanas son un concurso de popularidad, mientras mejor carisma, más valor. El esfuerzo, no tanto, se nota si eres trabajador, pero no esperes reconocimiento y oportunidades por tu esfuerzo, tienes que proveer de valor a la mayor cantidad de personas posibles, y el valor es subjetivo, valoramos según nos parezca, pero todos valoramos más una relación humana cómoda, alegre, que nos haga sentir algo agradable: humor y risas, camaradería y comunidad, y lo premiamos con nuestra atención, nuestro apoyo, nuestro voto, nuestro dinero.

 

El que mejor se lleva con los jefes, más bien dicho, quien mejor los hace sentir, se lleva los ascensos, las promociones, los aumentos, independientemente si es más capaz o no de quién no tiene ese toque, ese feeling, esas soft skills. Quién mejor se lleva con sus clientes, se lleva las ventas, quién mejor les resuelve sus problemas y les genera valor, principalmente valor emocional, se queda con los mejores clientes.

Un ejemplo: Acostumbro comprar en Burguer King, siempre ordeno lo mismo, o casi siempre. El personal te reconoce, sabe que vas a comprar, es amable y te atiende rápido. Ayer, cambiaron de personal por un apática y un trabajador, de esfuerzo. La apática no solo no te conoce, sino que deja de ser proactiva, habla en voz baja, como para sí misma (en los negocios, el cliente es el importante), no te pregunta qué refresco quieres, no le interesa atenderte, su mente está en otro lado. El trabajador se esfuerza, hace las hamburguesas, pero su atención principal es precisamente, hacer las hamburguesas, no atender a los clientes, por lo tanto, las hacer en paralelo y saca todas las órdenes juntas, se esforzó, cumplío con su trabajo, pero quienes ordenamos antes recibimos la orden al mismo tiempo de quienes ordenaron después, esperamos más, en un negocio de comida rápida.

Y extrañamente, en una franquicia, estandarizada, mecanizada, la comida ya no supo igual, dejó un mal sabor de boca, y comienzas a extrañar a tu hamburguesero local, el de tu colonia, que te conoce y es amable, platicador y siempre te atiende bien. Así es como se pierden los clientes.

Así es como los perdemos. En el trabajo nuestros compañeros, nuestros jefes son nuestros clientes. Un día andamos de malas, por esforzarnos, por cumplir con la carga de trabajo y olvidamos atenderlos, preguntarles qué quieren, cómo podemos ayudarles, asumimos lo que quieren y necesitan, decidimos por ellos, y nuestras relaciones se van deteriorando, ya no nos apoyan igual, se distancian, y con ello, comienzan a ver con buenos ojos a quienes les reconforta, sean o nó más eficientes que uno en el trabajo, pero cada vez que interactúan con ellos, se llevan “buenas vibras”, se “energetízan positivamente”, esto simplemente quiere decir que los hacen sentir bien. No hay nada místico, es pura psicología.

 

La próxima vez que piensen a quién darle más responsabilidad, a quién darle una promoción, a quién un aumento, el nombre de aquella persona que tiene una mejor relación con ellos brillará y aquél del trabajador que siempre llega temprano, que hace su trabajo al pie de la letra, que se esfuerza demasiado, se apagará.

Con ello no quiero decir que llegues tarde y te distraigas o simplemente no trabajes, no, sino que la relación vale más, mucho más, que la estadística. Es así. Somos así. Si estamos en una situación así, en la que por más que trabajamos “no nos pelan”, nuestros memos son ignorados, nuestros esfuerzos desconocidos, muy probablemente estemos perdiendo esa parte relacional. Y minfulness es una técnica que nos puede ayudar, ya que si atendemos conscientemente el momento presente, no solo nos daremos cuenta de qué estamos pensando y sintiendo, sino que también nos daremos cuenta de cómo se está sintiendo la persona con la que estamos hablando e interactuando, mejor dicho, cómo la estamos haciendo sentir, ¿nos está sonriendo? ¿O está haciendo una mueca hipócrita? ¿Desea seguir interactuando con nosotros o tiene ganas de salir corriendo? ¿Porqué? ¿Qué es lo que estamos haciendo en este preciso momento? ¿Que acabamos de decir o hacer?

El primer paso en mindulness es tomar consciencia de nuestra respiración, de nuestro cuerpo, pero tenemos que ponernos en posición de yoga para prácticar atención completa, simplemente pon más atención, cada vez, a lo que está pasando precisamente en este momento, haz contacto visual y pon atención a tu interlocutor, pon atención a sus palabras, a sus gestos, a su tono, naturalmente comenzarás a tratar de comprenderlo, a ser empático, y comenzarás a desarrollar simpatía y pones atención y plena consciencia a los demás, simple y sencillamente por que nos encanta que nos pongan atención. Desarrollarás una ventaja competitiva. Una realmente fuerte, probablemente la mejor habilidad que podrás adquirir: Comprender a la gente.