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¿El Mercado se regula solo? No, el mercado no “se regula” solo, el mercado no se regula para nada, el mercado es la voluntad de la gente, la auténtica democracia en la que votamos todos los días con nuestro dinero y nuestra atención, y de forma natural, orgánica, pone a todos sus participantes en el lugar que les corresponde.

El mercado hace ricos y pobres. Rico será aquél que brinde la mayor cantidad de valor posible a la mayor cantidad de personas posibles. Pobre será aquel que haga lo contrario. Luego, no todos tendremos los mismos resultados.

El valor es subjetivo, depende del comprador y todos valoramos diferentes cosas y de diferente forma, las personas pagamos más por satisfacer deseos que necesidades y, debido a esto se crea una demanda de charlatanes, que venden sueños, castillos en las nubes, y nosotros, las personas, en nuestro miedo, ignorancia y naturaleza egoísta, los compramos muy caros.

Estos dos últimos puntos (resultados diferentes y demanda de charlatanes) no son “justos” para personas con naturaleza paternalista, proteccionista, que valoran la justicia y la equidad por sobre la libertad y la responsabilidad. Así es como nace el socialismo, ya que, aunque en verdad los diferentes resultados son justos en el estricto sentido de que es la voluntad de la gente, son considerados un abuso y se pretende, artificialmente, igualar los resultados de todos y “regular” para protegernos de charlatanes.

Evidentemente esto resulta imposible, pues por misma naturaleza humana, algunos seremos más miedosos que otros, algunos más ambiciosos, algunos más vanos, otros más flojos, algunos más ignorantes y algunos más abusivos. Todos valoraremos de forma distinta las cosas y seguiremos sobreponiendo deseos a necesidades, por lo que hacer que todos tengamos los mismos resultados y que no haya charlatanes, por medios coercitivos, resulta imposible.

Al “regularse” al mercado, simplemente se afecta la corriente natural del mismo, pero no se cambia para nada, su Ley de Hierro permanece intacta: “Si el cliente pide y el cliente paga, el cliente obtiene.” Punto. Así se forman los mercados negros, la demanda no cesa, se encarece la oferta.

¿No se puede hacer nada? ¿Así nos tocó vivir?

Mucho puede hacerse para reducir la verdadera desigualdad: La intelectual. Hay muchos tipos de inteligencia, pero dos son vitales en el proceso: La financiera y la emocional. Si, la emocional también, el mercado, a final de cuentas, es la manifestación económica de la voluntad de la gente.

La desigualdad intelectual, financiera y emocional, es lo que crea la exponenciación de las desigualdades económicas – diferentes resultados en ingresos y renta – de forma natural, orgánica, debido a la Ley de Hierro de la Oligarquía, “Siempre gobernará una minoría”, ya que: 1) Aquellos que saben tratar temas complejos se vuelven imprescindibles, 2) desarrollando un liderazgo fuerte en aras de la eficiencia y reduciendo la democracia, 3) ya que en masa tendemos a ser apáticos y rendirle culto a la personalidad.

Lo vemos todos los días con estrellas deportivas, los ídolos artísticos y por supuesto, ejecutivos de corporaciones y políticos. A esta minoría, oligarquía, le conviene mantener a la mayoría de la población ignorante y fervorosa, parcial en opinión, polarizada, en permanente “lucha de clases”.

Para reducir efectivamente la desigualdad de raíz, la causa subyacente, es necesario inducir conocimiento y comportamiento efectivo, instrucción y educación que contrarresten los fundamentos de la Ley de Hierro de la oligarquía, de las leyes del poder, para crear automática, natural, orgánicamente, una sociedad más capaz de auto administrarse, lo que modificaría la voluntad de la gente e, invariablemente, el mercado, produciendo mejores resultados para el grueso de la población y reduciría significativamente la demanda de charlatanes, ya que, sin necesidad de los mismos, desaparecerán, naturalmente.

Educación e instrucción como sociedad en general. Trabajo duro, ahorro y capitalismo como individuos, son el camino a la riqueza, porque la pobreza no se “combate”, se ha de generar riqueza.

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