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Lo que importa es lo que tú quieres ¿Cuáles son tus objetivos? ¿Cuál es tu meta en la vida? De las respuestas de estas dos preguntas dependerá todo lo demás. ¿Qué es lo que quieres? Muchas personas respondemos “Quiero un trabajo”.

Si respondes de esa manera, lo que describes es una fuente de ingresos, por qué crees que un trabajo te la dará. Nadie puede juzgarte por ello, probablemente a estas alturas ya estés muy gastado por los gastos de la carrera, de las prácticas sin remuneración y necesites recuperar toda tu inversión.

Sin embargo, si tu respuesta es simplemente “Quiero un trabajo” lo que estás diciendo es “necesito dinero”. Eso es todo. En cambio, cuando tu respuesta es “Quiero programar” o “Quiero diseñar” o “Quiero [aquí lo que hayas estudiado]” eso significaría que hiciste la elección correcta con tu carrera. Sobre todo si quieres ser bueno en ella.

Si no lo piensas así, si tu respuesta es “Quiero un trabajo” indica que valoras la seguridad, que tu visión es más corta, que tu emoción es más expedita, que quieres una satisfacción más pronta. Y esto no es por juzgarte, yo he estado allí y he respondido lo mismo que tú. Lo primero que debes hacer es aceptarlo. Y pasar al siguiente paso.

Supongamos que no necesitas dinero, no tienes deudas, te sacaste algo de dinero en la lotería y no estás tan gastado y te sobra para mantenerte un tiempito, en lo que consigues una buena chamba. ¿Qué responderías? ¿Qué quieres? ¿Cuál es tu objetivo?

Aquí la respuesta ha de cambiar, aquí ya querrás otras cosas, como poner un negocio, o especializarte en algo, o ahora si tu respuesta sería “programar” o “diseñar” o “litigar”: Pues bien, esa es la respuesta correcta y a eso es a lo que nos debemos dedicar. Ahora vamos a hacerlo más profundo: ¿Programar en qué lenguaje? ¿En qué plataforma? ¿Diseñar qué? ¿2D, 3D, fotografía? ¿Derecho comercial o penal? ¿De qué se va a tratar tu negocio?

Hemos de conocer específicamente que deseamos hacer, tan específicamente como podamos, esto nos ayudará mucho a la hora de buscar chamba, de poner negocios. ¿Qué te gusta? ¿En que eres bueno? Eso debes conocerlo, debes conocerte a ti mismo. El importante eres .

En estas respuestas basaremos todo nuestro plan, en lo que quieras hacer para dedicarte. Muchas personas, sobre todos los padres y hasta algunos estudiantes, les preocupa mucho más la oferta laboral, te suena algo como ¿Para qué estudias eso? ¡Si de eso no hay chamba! ó ¡Ay m’ijito! ¿Y dónde vas a trabajar?

Pues bien, estas personas valoran más la seguridad que la satisfacción profesional y realización personal. Esto es lógico y probablemente quieren un bien para ti, desde su particular punto de vista, quieren que sobrevivas, no que tengas éxito, no que triunfes, solo que no mueras de hambre.

Esta decisión está basada en el miedo y por eso es una mala decisión. No importa que carrera tengas, si eres muy bueno en ella encontrarás empleo bien pagado, lo que importa es que te guste hacer, ya que por eso lo harás muy bien.

Claro, claro, no lo es todo en la vida, solo porque te guste algo y seas bueno no tienes el éxito asegurado, tienes que saber vender como ya establecimos.

El éxito es una multiplicación de que tan bueno eres en tu profesión por qué tan bueno eres vendiendo. Si eres bien cuerda, pero no sabes vender, no sabes buscar clientes, no sabes buscar trabajo, pues estarás a expensas de lo que los demás quieran darte.

Y eso no es bueno, tendrás un sentimiento de vacío, de que mereces más, de fracaso. Y como las personas somos emocionales, pues, esto repercutirá en tu trabajo, en tus relaciones, en toda tu vida.

Por tanto, 1) enfócate en ti, en saber lo que quieres, y 2)  en saber vender, en ponerlo al servicio de la mayor cantidad de personas. Esos son los dos pilares del éxito.